
Foto recortada de: Regmurcia. Encuentro de cuadrillas. La Albatalía 18-XII-2005
LOS MAYOS EN MURCIA "...aquél olvidado cantar de Los Mayos..." _______________________
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Tradiciones murcianas
LA CANCIÓN DE “LOS MAYOS”
Como anunciamos a nuestros lectores, publicamos más abajo el gráfico del diseño melódico de la canción de los mayos, que nos ha facilitado el notable maestro Emilio Ramírez, con un artículo expresivo de este canto popular murciano.
Al ofrecer esta intensa página de tradición murciana, creemos haber hecho un servicio al arte regional y nos sentimos orgullosos de ello.
Aún tenemos en cartera otras notas sobre el mismo asunto, que después daremos a la luz pública.
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Al acudir solícito al amable requerimiento de EL LIBERAL, pidiendo mi humilde opinión sobre la canción popular, “Los Mayos”, comienzo declarando mi falta de autoridad para tratar tan difícil cuestión.
Pero al cumplir este deber de cortesía, aprovecho las primeras palabras para satisfacer dos deseos, hondamente en mí sentidos: uno, de gratitud inmensa para mi buen amigo Jara Carrillo por los inmerecidos elogios que de mis “Cuadros murcianos” hace en su bien escrito artículo; otro, de admiración profunda para Alberto Sevilla por su hermoso “Cancionero Popular murciano”, tesoro inacabable de bellezas y venero riquísimo de sana inspiración para músicos y poetas.
Nunca la fiesta de “Los Mayos” ha sido en nuestra tierra lo que en otras regiones de España.
En Santiago de Compostela, un coro de niños hace una cuestación mientras recorre las calles cantando.:
Es mais ben cantado
este o mayo…”con una música monótona de bien escaso valor.
En Andalucía,
A cantar el mayo
Señora, venimos.
para cantarlo
licencia pedimos.”Y ya en las noches de “albaes” valencianas, empieza a notarse algún parecido, aunque no ciertamente en la música. Las coplas dialogadas empiezan a las doce de la noche en la puerta de la ermita y acompañadas por las melosidades de la dulzaina y el ritmo picante del “tabalet” recorren la huerta, mientras el estallido de los cohetes va indicando el itinerario de la comitiva, buscando las barracas de las mozas novias de los cantores.
Los Mayos de Murcia eran algo más solemnes:El día 30 de Abril, a las doce de la noche, reuniéndose en la puerta de la Catedral los encargados de cantar Los Mayos, sin otro previo aviso que el férreo mandato de la tradición; de esa tradición que ciegamente siguió siempre al huertano y que le ha llevado a labrar la tierra en forma idéntica a sus antepasados, a formar en las filas de una de las cuadrillas de auroros o a conservar orgulloso su puesto de nazareno bajo uno de los pasos de Salzillo.
No extinguido aún el eco de la última campanada de las doce, comenzaba el coro su canción a voces solas en las cuatro cuerdas, previamente afinadas de una graciosa combinación de las sílabas de la palabra ……. y la rara disposición armónico-coral de nuestros huertanos -de la que las correlativas son un atrevido alarde- quedaba demostrada una vez más.
En el silencio de la noche se iban desgranando, una a una, las estrofas de aquel canto pausado y perezoso:
Estamos a treinta
del Abril Florido;
alegrarse, damas,
que mayo ha venido.Y marchaban huerta adentro, donde continuaba oyéndose el cantar acompañado esta vez por el rumor de las cañas o por el murmullo de los “partiores”:
Ha venido Mayo,
b ien venido sea
para las hermosas
y para las feas...Enronquecidos ya, les sorprendía la luz del nuevo día.
Esta tradición se perdió hace muchos años; no puedo precisar cuantos.
No extrañe, pues, el amigo Sevilla no haberla podido oír. Tampoco tengo yo de ella otro recuerdo que haberla escuchado a mi padre.
Cuando no hace aún muchas tardes, en nuestra tertulia íntima del Círculo de Bellas Artes evocaba yo esta música, Paco Frutos se conmovió, recordando haberla oído muchas veces en su hogar; aquel inolvidable poeta a quien tanto deben las letras regionales, la cantaba frecuentemente.
La melodía de los Mayos es de un rancio abolengo huertano; justamente hermana de la de los albañiles y de la de los borrachos.
Sus cadencias llenas de melismas y formadas con notas muy largas que contrastan con los…. y adornos rápidos, van seguidas de grandes pausas; esas pausas que en la canción de trilla se aprovechan para increpar a los animales.
Para los amantes de los estudios folk-lóricos ¡cuántos tesoros insospechados guarda la lírica popular de nuestra tierra!
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La arquitectura árabe tiene profusión de adornos que en este arte pasan a ser cosa esencial. Así la música: esos [grupetes] que florean la melodía le imprimen un sello característico y pregonan la influencia del orientalismo en nuestra música.El empleo de “la tercia” en la gama árabe le da una borrosidad y una imprecisión que se traduce en una gran tristeza.
La tristeza es la huella del orientalismo al pasar por un gran número de canciones españolas informadas en modo menor e impregnadas de una melancolía enfermiza que muchas veces rechaza el espíritu de la letra, rebosante de sana y franca alegría.
De esta regla solo conozco una excepción en el folk-lore español: nuestras canciones huertanas.
¿Quién puede negar el orientalismo de nuestras melodías populares, la analogía de nuestra Aurora con las alboradas del “muegin” y de nuestra madrugada, con los pregones moros de ritmo desecho.
Y sin embargo, apenas en nuestro cancionero se encuentra alguna canción en modo menor.
A esta paradoja de arte, solo una explicación he podido encontrar.
Bajo el azul purísimo de este cielo, ante la huerta ubérrima de apiñado fruto, entre los naranjales, salpicados de oro y aspirando con ambrosía aromas de azahar y de jazmines, suena en los aires el himno de la vida y la vega entona el canto de la fecundidad. La copla huertana nace en el corazón y al subir a los labios estalla en un mayor amplio, rotundo, lujuriante...
Y eso es la canción de “Los Mayos”: línea melódica que sin perder su sentimentalidad oriental, surge serena, risueña, optimista.
¿A qué seguir? En un asunto puesto en las expertas y cultísimas manos de Jara y de Sevilla, bien poca luz pueden dar mis apreciaciones. Pero el entusiasmo por el arte regional y el acendrado murcianismo, con ellos lo quiero compartir.
Emilio Ramírez.
EL LIBERAL. Sábado 21 de Enero de 1922
Archivo Municipal de Murcia Artículo completo:
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