Foto recortada de: Regmurcia. Encuentro de cuadrillas. La Albatalía 18-XII-2005

 

LOS MAYOS EN MURCIA

"...aquél olvidado cantar de Los Mayos..."

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Más sobre la canción de “Los Mayos”

Para Alberto Sevilla

 

Querido amigo: ya empieza a fructificar la buena semilla que tu libro encierra. Su publicación ha traído estas discusiones que hacen interesarse y demostrar amor a las cosas regionales, a mucha más gente de la que yo esperaba. El tiempo habrá de corroborar sobradamente la opinión de los que vemos mucho y bueno en esas páginas arrancadas de los labios del pueblo, y escritas, más que con la pluma, con tu gran corazón de murciano.

Ni palabras tengo para agradecer tus elogios, ni gratitud bastante con que pagar el sentido recuerdo de mi padre.

Y ahora, voy a contestar cumplidamente tu pregunta.

Los “Cuadros Murcianos” son unos pequeños poemas cuyo argumento está forjado para ir engarzando oportunamente, entre ideas originales, alguna de las joyas de nuestra música popular. Alguna, pero no todas: Ni se trataba de un recuento artístico, a modo de cancionero, ni las justas dimensiones de una obra de esta clase lo hubieran permitido.

Por eso, bien a pesar mío, he prescindido de “Los Mayos”, como de otras canciones de inestimable valor: “El zángano”, el canto de “los anisicos”, el de “los albañiles”, el de “el labrador”, el de “la madrugá”, el de “la taberna”, el de “la hoja”, el de “las torrás”... ¡sería la lista interminable!

La melodía de “Los Mayos” que yo envié a EL LIBERAL, tiene los mismos diseños melódicos -¡claro está!- que la que figura en el hermoso libro de Verdú; pero sin que yo tenga la pretensión -¡Dios me libre!- de superar, ni de igualar siquiera la meritísima labor del inolvidable músico murciano, es lo cierto que ambas transcripciones difieren en el tono, en el compás, en el ritmo, en los valores y en el matiz.

Y es que al reconstruir mis recuerdos, contrastándolos con el testimonio de los que aún podían entonar la canción, he preferido ir, -tú lo dices muy bien- “al archivo viviente del alma murciana”.

En el corazón de la huerta, cerca del pintoresco pueblecito de Beniaján, tengo una amistad de la que me enorgullezco.

Un viejecillo huertano, con las manos encallecidas por el trabajo y la cabeza plateada por el peso de los años, ha sido el bardo que ha inspirado muchos de mis apuntes sobre nuestra música popular.

¡Cuánta parte lleva él en mis pequeños éxitos!

No hace muchos días, me dictaba, con su vocecilla temblona, la canción de “Los Mayos”, con sus distintas estrofas, que yo cuidadosamente recogí.

Alguna vez, la tos pertinaz o la disnea, obligaban al espontáneo trovador a hacer más pausas de las que en sí contiene el canto huertano; pero pronto reanudaba, poniendo siempre el alma en su canción.

¿Quieres conocerlo? Te invito a, abusando de la confianza que él me da, a que me acompañes.

Recorreremos una estrecha senda que bordea un azarbe y conduce a su humilde casa. Nos ofrecerá amablemente dos recias sillas de soga y verás en su puerta una jarra que trasmana el agua fresca y clara, brindando su seno al caminante. A nuestros pies, el tapiz de perennal verdor de la huerta, y allá en el fondo los picachos, enhiestos de Miravete, recortándose en el cielo diáfano sin una nube.

Así, mientras descansamos de la tarea cotidiana, oreando nuestros pulmones con el airecillo perfumado de la huerta, recrearemos el espíritu escuchando alguna joya de nuestra lírica popular, quizá próxima a perderse, y recordaremos aquella huerta legendaria, que tanto amaron nuestros padres.

Te envía un estrecho abrazo,

 

Emilio Ramírez.

EL LIBERAL. Martes 24 de Enero de 1922

Archivo Municipal de Murcia
 

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